Caso de implementación
Cómo armamos una puerta de entrada clara para quienes llegan a Get Up & Flow y necesitan orientarse sin vueltas.
Cuando alguien entra por primera vez a una plataforma de movimiento, lo habitual es que no sepa bien por dónde arrancar. Hay mucha información, muchas rutinas y también muchas promesas. El Client Onboarding Portal nació para resolver eso: una serie de pasos simples que acompañan a la persona desde el primer ingreso hasta que encuentra una actividad que le cierra.
El problema concreto era que los usuarios nuevos se perdían entre las secciones de movilidad, caminatas y pausas activas. No había un hilo que los guiara según su punto de partida. Algunos querían algo suave para el hogar, otros necesitaban rutinas cortas para la oficina, y otros directamente buscaban entender qué significaba moverse mejor sin ser deportistas.
La propuesta fue diseñar un recorrido de incorporación que no exigiera completar formularios largos ni responder tests invasivos. En cambio, se definieron tres preguntas orientativas: qué tan activa es tu semana, cuánto tiempo real tenés por día y qué espacio usás con más frecuencia. Con esas respuestas, el sistema sugiere un punto de partida concreto dentro del sitio.
La implementación se hizo en etapas. Primero relevamos los contenidos existentes y los agrupamos por nivel de exigencia y por contexto: hogar, oficina, aire libre y vida urbana. Después armamos una lógica de recomendación que prioriza la constancia por sobre la intensidad. La idea no es que alguien haga una rutina perfecta el primer día, sino que encuentre algo que pueda repetir sin fricción.
El portal también incluye recordatorios suaves por correo y una sección de progreso donde la persona marca qué días se movió. No hay medallas ni rankings: solo una vista simple de su propia constancia. Eso ayuda a que el hábito se sostenga sin presión externa.
El resultado fue una caída notable en la cantidad de personas que entraban y no volvían. El tiempo promedio de la primera visita aumentó porque la gente dejó de rebotar entre secciones y empezó a leer contenido que le servía. También bajaron las consultas repetidas por correo preguntando cómo empezar.
Lo que más valoramos de este proyecto es que no inventamos una necesidad nueva. La necesidad ya estaba: la gente quiere moverse más, pero no sabe cómo encararlo sin sentirse fuera de lugar. El portal solo ordenó ese camino y le puso palabras simples a cada paso.
No todo fue directo. Al principio pensamos en un cuestionario más detallado con niveles de dolor o limitaciones específicas, pero lo descartamos rápido: no somos profesionales de la salud y no queríamos que el portal sonara a diagnóstico. También evaluamos incluir videos de bienvenida, pero la mayoría de los usuarios entra desde el celular con datos limitados, así que priorizamos texto claro y enlaces internos bien organizados.
Otra decisión fue no usar términos como "entrenamiento" o "ejercicio" en los primeros mensajes. Para muchas personas esas palabras generan rechazo porque las asocian con gimnasio o rendimiento. Preferimos hablar de movimiento, soltura y constancia, que son conceptos más cercanos a la vida cotidiana.